Búscame tu en la brisa que se secó
donde las historias muertas dejan su huella
para soñar no hacen falta dos
ajena a tu faena, rezo por ti aun sin dios.
Los suspiros se colgaron solo de tu camino,
perdí el momento en que decidí regalarle tus ojos al olvido
hoy aprendo de ti, de la pasión a cuenta gotas
tu toma de mi lo que puedas y anótate la gloria.
Lo mío nunca fue la caridad
el miedo limita y tu temes volar,
hoy festeja a tu manera
para mi el destino tiene un nuevo plan.
Besa las victorias que dividimos
y espera la esperanza lejos de mi copa de vino
aunque se que no te gusta pretender
que el cinismo es por negar que te escondes de ti mismo.
No hay mas tinta para escribir devoluciones
ahora consume el desaliento hasta las mas buenas traiciones
pero regálame la risa de un ligero aire pasado
y quédate con la prisa con la que nunca bese tus labios.
Aquí el viento se estanca
se torna aburrido y tu entusiasmo no alcanza
para escapar nunca fuiste el ideal
pero esta vez me toca desdoblar mis cartas viejas
y saborearlas lejos de tu paladar.
He de confesar que sus pastillas no remedian mi soledad
no hacen falta palabras para mis manos
esta demás decir que es un minuto o un año,
para amarrar de su consulta mi suceptibilidad..que mas da.
Esta silla donde usted no entiende nada
es mas fría que sus noches en la misma cama,
excede en las miradas fijas
debe saber que no es debilidad…
quiza le haga falta leer una vez más mi historial.
Debo aclarar que sus amenazas caen en el mismo agujero
mas de cinco bocas ya han hecho ese papel
en la pelicula de esta alma “en duelo”,
no se apresure en juzgar
aun tengo un seguro de vida extra…el amor de papá.
Fue un mal día para ser el primero
si deje el cigarro pero no el vicio
vuelva la atencion al gesto de ambiguedad
que si le digo lo que me hace falta…
estará en su receta de más.
Sr. Doctor, no se apresure a sentenciar,
solo mire mis uñas, quiza tenga mas vidas
que cualquiera de las gatas que lo divierten
cuando su esposa en casa no está.
Author:
Cadaver exquisito
Apr
11
Es que jamás volveré a besarte como aquella vez en tu sillón, buscando la canción, una poética demostración de amor para la noche que la luna nos guardaba en el lado oscuro donde se pierde la razón, en la sombra con requintos en tus costillas y pasos dobles en tu corazón. Mientras tú me seducías las ganas con sonrisas y exquisito farol, acurrucándote bajo mi par de alas de neón, sabiendo que en cada roce de tu piel mi sangre cosquilleaba un incontrolable frenesí. Cedí a la opresión de tus muslos en mi pantalón, mascullé el deseo de ir mas lejos donde los sueños están vetados, diciendo “si” a tu lírica pregunta, donde tu “no” era una bandera en la frontera de la tela de tu ropa interior. Cuando el viento fue un gemido en mi oído esperanzador, creí que ya estaba escrito mi nombre en el laberinto de tu piel, con un beso tatuado en cada pared, con la huella dactilar de las tintas de mis dedos impresas en el papel de pétalos que el aroma de la primavera me llevó a perseguir.
La luna fue aliada de las oscuras intenciones, tocó tu piel como mi mano fue entre tus lunares, y los rincones escondidos de una boca ansiosa de probar tu cenit de venus. La pesadilla se volvió un mero tramite, los desmayos el pretexto perfecto para quedarme a dormir a contemplar como se curva el universo en tus caderas, la poesía el bálsamo de nuestras incoherencias. Pasaron algunos días intentando construir una nueva vida entre delirios sobrios de besos, sueños de inconfesables cuentos y protagonistas semidesnudos en la mesa de billar. Las noches eran en vela esperando que salga el sol en mi ciudad, para el recuento y reconstrucción de hechos y te quieros que no se volverán a repetir.
Yo nunca miento al decirte que aun te espero, a veces sentado en mi diván, otra veces de cara a la luna con la música alta para que sepas llegar, otras veces solo me recuesto soñando que entras por la ventana que cada noche dejo abierta. Porque aun espero el alud de besos que nunca prometiste, el festival de miradas cómplices que cada fin de semana solías inyectar con veneno al corazón, ese toque fatal que parte en dos a la razón.
Cada que quieres vas y vuelves, sigo tu rastro pero sabes bien perderte. Solo las sobras de amor que recojo de las cenizas de aquel cuaderno en blanco que dejaste sin firma ni remitente en un cajón, logran arrancarme de lo cotidiano, por que se que aunque nunca fuiste mía, estuve cerca aquella vez.
Filed under:
Sin remitente
Author:
Cadaver exquisito
Apr
8
En Tasso da Silveira se desangran doce
víctimas del fuego de un farsante
cargaba con el ángel de la muerte
charlatan que presume con turbante y doble revolver
Janeiro esta de luto
con adornos de cruces en las calles
cayeron doce inocentes
mártires de un insano ejecutor
una multitud llora, también palidece
siente un profundo hueco en el corazón
el mundo adolece de inmundicia
le falta sonrisas que detengan
el vendaval de malas noticias
y de egoístas oraciones de perdón.
Eres la hora justa donde el sol y la luna no se juntan
la madrugada abraza mis ilusiones cargadas
demoliendo cuentos, revolviendo historias que cobran los desvelos
tu duermes con el día recargado sobre tu espalda
cantando que el destino es veneno
pidiendo motivos que te lleven en el tren despierto.
Que incierto se vuelve ese torpe momento
cuando impregnaste el sabor de ti
aun no comprendo en que descuido me rendí
simplemente extravie la compostura
en alguna de las copas que bebí.
Tus ojos provocaron el estrago que ahora alimento
este vicio de superar el invento donde se arruina lo perfecto
donde puedo viajar sin sorprender al viento
esquivando tu mirada por una sola vez
perdida en el tiempo…
enredada en lo obvio de tu actuación
que por poco sobrevivía a lo que hoy traiciona la respiración.
Hasta suena exitante el recordar el recorrido en un minuto,
la distancia que nos separaba de lo que la mente maquinaba
y ahora el atrevimiento me lleva a padecer
del inconveniente de guardar en el inconsiente el sabor de tus besos
le robé a la imaginación minutos extras
y a tus manos la atracción de un coqueteo.
Nunca vi la luz en ese espacio intermedio
pero tu brillo maquillo de extraños golpes
lo que parecía absurdo miedo,
extendí el sobrante de pudor
y en medio del silencio
percibí que había perdido en este juego.
Aposte mi tiempo y perdí minutos extras
en la adicción de tenerte de nuevo…