Irrumpes en la alcoba con los mismos besos
y vas dejando mi lengua sometida en fuego
tus caricias son las mismas
así mi espalda lo agradece

por que envuelta entre mis brazos
ni se escucha el tic tac
ni se olvidan los momentos

recuerdos de oleajes
de huracanes intempestivos
de lo que un día fue
y volvió a ser

los quehaceres del día a día
la rutina
las causas perdidas
no son suficientes para dejar de vivir

y aunque las distancias nos limiten
los sueños nos provocan
y con los mismos besos
y las mismas caricias
las campanas suenan otra vez.