Leyendo a varios autores y debatiendo lo complicado que puede ser el amor me percaté de lo egoístas que siempre somos, de querer para nuestras parejas lo que a nosotros nos hace feliz pensando qeu así ellas también lo serán. ” No hagas lo que no te gustaría que te hicieran” dicen por ahí, sin embargo nunca había existido una frase tan mal pensada y aplicada en materia sentimental. ¿ Por qué seguimos pensando que lo que no nos gusta a nosotros no le gustará a las demas personas? … Sin tan solo nos dedicaramos un poco más a escuchar los sentimientos de los demás y abrirnos a las diferentes formas de amar… La verdadera clave del amor es simplemente encontrar a alguien que sea feliz amándote y dejándose amar a tú manera , así serían siempre felices , sé bien que no soy la única persona que ha pensado esto, de otra forma la frase” ” para cada roto un descocido” no existiría. A continuación les comparto algunas de mis conclusiones con base en esta filosofía ” nueva” del amor, lo dejo a su criterio, sé que tendremos opiniones distintas.
Esta nueva filosifía afirma que el verdadero amor apunta más alto, es decir no a la mera posibilidad de tener múltiples relaciones sexuales sino a la de amar a varias personas al mismo tiempo. Reintroduce la noción de camarería, de compañerismo afectivo. Afirma que se puede querer bien a (querer el bien) dos o más seres simultáneamente. Insiste en que uno siempre esta amando a varios al mismo tiempo, aunque con diferentes intensidades y propósitos. Apuesta, por lo tanto, a una nueva educación sentimental.
Libertad puede significarse la ruptura de un mandato conyugal así como de un librarse del amor entendido como atracción entre cuerpos. En este último caso, ser libre implica atravesar el campo del erotismo quizá para derivar hacia aquello que los cristianos llamaron ágape y los budistas karuma, más un amor-compasión que un amor-pasión, una entrega no egoísta a los otros, un don que se volcaría sobre todos los seres sin distinción. Un amor libre de atracción, posesividad, apego, propiedad.
Querer la dependencia de aquel a quien se ama es amar una cosa y no un ser humano, porque no se distingue el ser humano de la cosa más que por la libertad; y si el amor implicase también la dependencia, sería lo más peligroso e infame del mundo, porque sería entonces una fuente inagotable de esclavitud y de embrutecimiento para la humanidad.
En verdad no hay asunto de carácter más privado que el del amor, y en el que cada uno tenga el derecho de poner en practica el consejo de Rebeláis: Haz lo que quieras!
Pero la libertad, aun siendo la única solución que podemos y debemos ofrecer, no resuelve radicalmente el problema, dado que el amor, para ser satisfecho, tiene necesidad de dos libertades que concuerden y a menudo no concuerdan de modo alguno; pues la libertad de hacer lo que se quiere es una frase desprovista de sentido cuando no se sabe querer algo.
Oímos decir con mucha frecuencia, cuando se trata de un capitalista que tiene muchas queridas, en tono humorista, que es partidario del amor libre. Nada tan absurdo como esta idea, pues ella encierra la prostitución y el adulterio, es decir, el engaño cosas que en el amor libre no juegan ningún papel, puesto que no pueden existir, porque desde el momento que una de esas cosas ocurra, deja de ser amor libre.
El matrimonio que tanto mencionan y el amor no tienen nada en común; están lejos entre sí como los dos polos y son, incluso antagónicos. El matrimonio es ante todo un acuerdo económico, un seguro que solo se diferencia de los dos seguros de vida corrientes en que es más vinculante y más riguroso. Los beneficios que se tienen de él son insignificantes en comparación en lo que hay que pagar por ellos. Cuando se subscribe una póliza de seguros, se paga en dinero y se tiene siempre la libertad de interrumpir los pagos. En el caso del matrimonio en cambio, si la prima de una mujer es un marido, tiene que pagar por el con su nombre (al perder el apellido de soltera), su vida privada (al tener que compartir todo incluso cuando no lo deseas) . El respeto hacia si misma (cuando no puedes hacer lo que quieras) y su propia vida (hasta que la muerte los separe) . Además,en tiempos no tan lejanos todavía el seguro del matrimonio la condenaba a depender del marido de por vida, al parasitismo, a la completa inutilidad, tanto del punto de vista individual como social. También el hombre paga su tributo, pero como su esfera de vida es mucho más amplia, el matrimonio no lo limita tanto como a la mujer . Las cadenas del marido son o eran más bien económicas.
No niego que la monogamia no convenga a ciertos o muchos temperamentos. Mas basándome en el estudio profundo que de estas cuestiones tengo hecho, me reservo proclamar que la monogamia o la monandria empobrecen la personalidad sentimental, estrechan el horizonte analítico y el campo de adquisición de la unidad humana.
La monopolización estatista, religiosa, patriótica, capitalista, etc., está en germen de los celos, pues es evidente que estos han precedido las dominaciones política, religiosa, capitalista.
A los celosos convencidos que los celos son una función del amor, los individualistas recordarán que, en su sentido más elevado, el amor puede también consistir en querer por encima de todo , la dicha de quien se ama, en querer hallar alegría en la realización al máximo de la personalidad del objeto amado. Este razonamiento, este pensamiento, en quienes lo alimentan, termina casi siempre por curar los celos sentimentales.
En amor, como en todo lo demás, solo es la abundancia lo que aniquila los celos y la envidia. De la misma forma que la satisfacción intelectual se deriva de la abundancia cultural puesta a la disposición del individuo; del mismo modo que aplacar el hambre se deduce de la abundancia de alimento puesto a la disposición del individuo…, la eliminación de los celos depende de la abundancia sensual y sentimental que pueda reinar en el medio en donde el individuo se desenvuelve.
Supongo que todo es cuestión de enfoque y de la educación bien o mal fundamentada por parte de nuestra sociedad, religión, etc. pero como mencioné anteriormente la clave es ser ser feliz haciendo lo que te gusta y a tu manera y con suerte encontrando a una persona a la cual tu manera de amar le haga feliz.