….La otra yo

Dime con quien andas… La historia de las personas se pude contar por la gente que los rodea y todas las versiones acerca del mismo alguien. ¿Por dónde empezaría la mía? Quizá me convendría que todas las personas distinguidas que en algún momento han sido gentiles conmigo la contaran pero demasiado honesta, y hay quienes (la mayoría) no están listos para saber el cúmulo del todo de lo que soy. A mis iguales sería tan simple pedirles unas palabras para explicarme, sin embargo ellos no se sienten iguales a mi porque saben que a diario me acosan mis crisis existenciales.
 Lo que se ve : Soy una mujer común. Me visto normal para salir, me maquillo y gozo enormidades viéndome al espejo con mis faldas, mis sandalias, mis collares y ese enorme tatuaje en mi tobillo derecho. Cuando me pongo falda para una ocasión especial suelo disfrutar como miran a través de las medias y por encima del tacón ese tatuaje. Pero las caras, lo que mas disfruto son las caras, a veces me peino y me maquillo mucho y me subo en tacones, de los que rompen tobillos, y me hago peinados de salón, salgo y me sigo sientiendo como ratón enjaulado otras veces salgo tal y como me desperté y me siento muy linda y dispuesta a enfrentarlo todo..
 Todos deben saber que hay días en que no soporto caminar de puntitas y que no dejo de ser princesa cuando me pongo mi sudadera favorita para dormir, aun cuando duerma acompañada. Que no dejo de ser yo por vestir algo de marca y que disfruto de Channel incluso cuando ando de short y en al playa. Mi tatuaje no se borra cuando uso vestido de noche y los trajes sastres me parecen un tanto aburridos pero tengo que utilizarlos no solo para ser, sino para parecer. Que a veces me esfuerzo tanto para vestirme, que caí en cuenta que aun no estoy lista para un pantalón de vestir.
 Como si el destino no viviera permanezco en esta existencia, voy por caminos desdoblados que no terminan de agitarse. Mi corazón ya no palpita, sin embargo mis raíces se arrancan en cada paso, en cada atardecer; cuando mi sombra ya no está. A veces siento un huracán que invade mi vientre. Su ojo se ha quedado fuera de este plano, quizá en el astral por que mis pies ahora son como remolinos que están atados a lugares sin sentido. Es como un rompecabezas que se ha mezclado con otro y no se puede armar porque sus piezas se han perdido en algún rincón del universo o tal vez tan sólo en un diminuto espacio de mi cuerpo.

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