Feliz día

Feliz día.

Que los nuevos dioses te lleven en sintonía por caminos de estrellas, por callejones con salida.
Que sigas haciendo las paces con tus antepasados dando un paso al futuro con equilibrio en el dia.
Que un cuarto creciente una noche te toque el alma, el espíritu, la energía.
Que tus viajes al universo te dejen con los pies en la tierra y la frente en vigilia.

Feliz día.

Que tus seres queridos estén contigo.
Que la paz sea contigo.
Que sigas sanando con la luz de tus manos.
Que se ilumine el cielo bajo tu techo con el amor de tus hijos.
Que el whiskey no falte en tu mesa. Ni los abrazos, ni los besos, ni el humo, ni la cerveza.
Que no falten los arrabales, ni el baile frente al espejo.
Que los buenos días te alcancen al amanecer, un dia, en punta cometa.

Que se liberen los globos, y los colores en las serpentinas.
Que se enciendan las velas.
Que te canten las mañanitas.
Que la luz de tu sonrisa contagie a quien merezca.
Que seas feliz, todos los días.

Porque voy a salir esta noche contigo. Y serás mi invitada en paraísos artificiales.

Luz

No ha salido el sol, pero la noche me trajo un rayo de luz. Me dijiste que no crees en el amor, pero me abrazabas, mientras te besaba el cuello, me buscabas los labios con delicadeza, me mordías suave el antebrazo. Me podrás decir que fue pasión. Te diré, calla, déjame vivir mi sueño amor.
Porque quizás seas una fantasía. Y solo sé que es un sueño cumplido rodearte con mis brazos, desde tu espalda. Con los ojos cerrados, escuchándote gemir al ritmo de la lluvia y el silencio.
Ya salió el sol. Y brindo por ti con mi taza de café y el humo que me evoca tu sabor. Las nubes le hicieron pase al rey, ya se ve el cielo azul. Los pájaros cantan, se buscan, se besan, se arropan. Están en armonía con mí latir.
Ayer estaba en el abismo, hoy tengo la música de tu recuerdo. Espero que esta tarde, al recapitularte, aunque no pienses en mí, estaré sonriendo.

Reflejo

Mala suerte en el juego, mala suerte en el amor. Intenté jugar, en el otro lado del sol otro rol y tampoco resultó. El amor es un precipicio, un escalón. Inicias siempre donde mismo, acabas peor. El juego es el placebo, es la dinamita para olvidar lo que pierdo. 

El tiempo no espera, y tengo que vivir. Tampoco fuí un modelo a seguir. Las prisas nunca fueron mi mejor compañia, y nunca aprendí a sonreir. Tuve que rascarme las heridas una y otra vez con lija, para olvidarme y volver a nacer. Resurgir, renacer. Reinventarse. Re, re, re. Las veces que hicieran falta. 

Yo solo quiero que me quieras como quiero yo. A la una, a las dos. A la hora del desayuno, en la cena, en el café, de puntitas y de pie. Quiero cargar la luz, la cruz en el espejo. Porque no me queda otra opción. Es mejor vivir mañana, el pasado ya me olvido. 

Encuentro en cada día, una nueva comunión. Si fumo estoy en otra dimensión. Si bebo, puedo tener sexo en donde tu quieras. Si suena Paez, o Calamaro, o Sabina, incluso Mecano, cualquier rock and roll, puedo perdonar por los malos tratos, los vicios, tus juicios, tu obsesión. Si me caigo, muero de risa, me quedo en el piso, mirando al cielo, sabiendo que nadie me escucha, que solo estoy yo, soy el universo. Soy el mismo Dios. 

Un humano pecador, la oveja negra de la familia. El que se salió del molde por buscar un mundo mejor, cuando el mundo se pudre por fuera. Puedo tener un adjetivo cualquiera, puedo ser quien sea necesario ser. El que apunta, la presa, el que ejecuta, el que guarda silencio.  

Nos es posible seguir caminos distintos, cuandos nos repetimos. Un gol, es todo lo que pido. Algo distinto. Puedo perder en el amor, si no lo juego. Tal vez, esta vez, vuelva a ser el ganador. No me importa si es cielo o infierno, en tanto tenga en una mano la hierba y en otra la cerveza. En tanto ella me vea, cuando vea sus nalgas. En tanto tenga un jardín de cactáceas en el patio de mi casa.

Tres mundos en llamas.

El mundo está en llamas, es viernes de cuarentena y dolor. Su hermano está en terapia intensiva, el menor. Luchando contra el virus que lo mordió. Su hermano mayor está en coma. No los dejes en manos de Dios. Yo estoy recluido como preso, le llaman aislamiento social. Alejado de mis hijos por prevención.

El mundo está reclamando por los malos tratos. ¿Por qué nosotros tenemos que pagar los platos rotos? Valeria juega, está por necesidad en otro país, y cuando pierde se olvida de la miseria que la rodea, la misma porqueria que algún poderoso imbécil creó. Sonríe, baila, se contonea. Confía, que todo estará mejor. 

Y se que tendremos otra oportunidad, que nuestros enfermos sanarán. Que nos encontraremos con los que hoy están lejos y volveremos a darles nuestros besos. Y jamás olvidaremos de dar abrazos. Y que volveremos a donde pertenecemos. Estaremos otra vez, con nuestros hermanos, con nuestros hijos, con nosotros mismos. 

Confía, que todo estará mejor.


Libertad (resucitar).

Libertad, es no poder volar contigo, es quedarme con las ganas de besarte por las mañanas, y verte a horas no apropiadas. Dios es un cómico, director de esta obra. Te ha puesto en el camino, como protagonista, con un grillete en el tobillo llamado religión. Yo no quiero ser antagonista, pero en esta película el malo tiene que perder. El amor nos duró una noche de caricias y besos. Luego el sol nos despertó. Extender los límites del pecado no es parte del contrato, la conciencia es el verdugo que al final te aleja de las sonrisas, las cosquillas y la humedad en tu entrepierna. 

La vida nos puso en sentido contrario, las manecillas del reloj no giran para el otro lado, avanzan, quizás el destino nos tiene algo preparado. 

No cambiaría el conocerte, me dijiste la última vez que nos vimos. Nos dimos la mano, y un beso en la mejilla. Dijiste adios obligada. No querías irte. Se que te dolio.

Disfrutemos que el día, te puso de nuevo delante de mis ojos. Tu uniforme de corredora. Tu vibra, tu gesto cómplice, y esa expresión tan deliciosa cuando nuestras miradas se mantienen. 

Resucité, y vayan las gracias a ti.  

Primavera

Llegó la primavera, con tristeza, pena y dolor, mientras yo soñaba con la luna llena de piernas abiertas, humeda y sin bandera, haciendo el amor. Desperté, soñe contigo, le confesé. Intentó desviar el tema, pero con una ligera mueca aprobo aquella deliciosa alusión.

Quizás no compre la idea. Quizás nunca se acordo de las noches siniestras donde nos robamos las horas a las madrugadas de otoño y un poco de sol por la ventana de las escaleras. Quizás no coincidamos nunca, o quizás en las puertas de otra vida seamos espuma y arena en una playa sin imperfección.

Seremos privamera, ya que pase la guerra. Entonces podré darte un abrazo, y un beso precedido de alcohol. Y dormiré esperando, que aparezca ese sueño, que me tenga pensando en ti todo el día. Un momento feliz entre tanta agonía.

Imperecederos

Los días siguen dando vueltas y no te consigo atrapar. Te escondes entre restos de la destrucción. En sombras, entre el fuego en las paredes.

Me prohiben las nubes que me envuelven, el sol que se esconde, el aire que anuncia la primavera. Los espacios que se harán brechas para caminar.

No llegarás puntual a la cena, la dejaras pasar. Tus caderas en ritmo buscaran donde encajar. Ni las caricias ni el humo reinan en tu burbuja esotérica.

Así seguiremos unos años hasta que el cuerpo no de para más. Cuando el corazón deje de trabajar sabremos, que pudimos ser viento y pradera.

El cielo no podrá unirnos.
El infierno lo hará.
Somos únicos.
Somos imperecederos.

Ola

Primero te besaré los relieves de tus labios, tu lengua en caracol,
las costuras blancas de tu vestido corto.
Después tus pechos seguirán siendo un misterio, sentiré el frio en tus muslos, rosare de a poco tu ropa interior. Hincado ante el triangulo de tu sexo, en los confines del cielo, en reverencia a dios.
En la estructura de tu cuello, y en tu espalda, mis dedos servirán de guion. Las sonrisas nerviosas, los gemidos, los movimientos de tus caderas, la agitación.

Por último la luz del sol tocara la puerta, el reloj marcará la hora para decirnos adiós. Nos dejara con las ganas de volvernos a encontrar.

Tantas palabras que se guardan, que no dicen nada, y tu mano en mi cabeza dice todo.
¿En dónde va la firma en el contrato qué me une a tu cuerpo y me libera de a poco?

Que no exista la culpa, ni la vergüenza, ni la traición. Somos los amos de nuestro tiempo vivamos hoy que mañana ya habrá pasado.

Casualidad

Es medianoche cuando llego de incognito a tu dirección. El anonimato es el recurso favorito a mi falta y tu exceso de calor. Llamo a la puerta oculto en las sombras, intentando ser invisible, evitando a los testigos a toda costa. Tengo el mezcal, tu adentro la hierba para quemar, como fue el acuerdo previo.

No es necesario el prólogo en este cuento, olvida la ropa interior en el cajón de tu nueva vida. Se muy bien estoy de paso. No hay misterios. El contrato afirma que es la penúltima, de la penúltima vez.  

El humo se extiende, afina los sentidos. Toco tus senos, tus nalgas, tu calientas tus manos bajo mi pantalón. Te busco los labios, el único lugar vetado, tu mueves tu cuerpo en señal de aprobación.

En la habitación no hay preámbulos, la ropa son excusas para la imaginación. Mis manos te recorren, mi lengua escudriña tu sabor, es tu clitoris erecto la causa de esta adicción. Con mi cabeza entre tus piernas no busco redención, soy un pasajero sin boleto, un partisano sin devocion.

Dentro de ti, simulando un acto de amor, me aferro a tu espalda, a tu cadera que vive un momento mejor, cuidando no dejar marcas en tu piel. Debatimos bajo el cielo quién merece el infierno. Tu que ya no eres la misma, yo que soy un poco mejor.

Aun tenemos ese recuerdo, ese desliz que quema a pesar del frío, ese encuentro fugaz, sin palabras de por medio. Aun tenemos el veneno, delicioso y tóxico que te quema por dentro entre la conciencia y la casualidad.