Octubre en la distancia

A la distancia solo queda la nostalgia de una prometedora amistad, desperdiciada, y los primeros de octubre para recordar.

Y es que a veces me detengo y adivino lo que pudo ser, las paredes golpeando en la frente, los labios rasgados, todas las cruces… otras mujeres. Porque no soy de los que siguen las reglas del juego, y aunque me ponga el disfraz de caballero, tengo un lobo adentro, hambriento.

Quizás has decidido jubilar los besos, y no ser carne viva para este demonio. Quizás los números rojos te dieron para girar en exceso, lejos de la aurora, cerca del paraíso.

Al otro lado de la carretera solo te puedo decir que dejas en bancarrota la primavera, sin desliz, sin mapa para rebeldes, sin el vicio de volver a empezar.

El calendario me dice que el licor se consume y no en mi mesa, felices treinta y tres …

It

ella goza de la buena lectura
un chocolate y un “monster” al despertar
es fuerte y no se rinde fácilmente
ama la puntualidad y odia esperar
con el estómago vacío es insoportable
es linda, amable y cariñosa
pero por tu bien no la hagas enojar
más de una vez ha sabido escucharme
y cuando triste he estado pregunta: “a quien tenemos que golpear”
nació el mismo día que locura
es fiel lectora, pero más que eso es mi amiga.

H.B.

P.D. Feliz aniversario Locura Transitoria!!

6to aniversario de Locura Transitoria

Desierto, y sin embargo, vivo. Este podría ser el epitafio para el sexto aniversario de locura transitoria. Y es que ya son pocas las musas que se dejan seducir, y muchas las labores en la ciudad. Se han cambiado los viajes de placer en la pequeña Francia, Sodoma y Gomorra son destellos del pasado, el presente lo marcan las horas a la espera de un futuro de gloria casera.

Ajenos al drama, así llegamos al sur, anclados a un puerto sin verbena, no existen planes de explorar cuerpos desnudos en arrabales clandestinos, ni noticias de tormentas al alcance. La fiesta termino.

El mapa en la flor no tiene salida, ni escape, vive a la par, contenida por futuras ofrendas. Con todo, la ubicación del tesoro es estimulante, un poco de aderezo en la voz para contar en cama fragmentos de cuentos delirantes.

Las nostalgias, nunca faltaron en la cantina del recuerdo. La crónica que sirvió un jugo suave al paladar, se mezcló entre las sombras de un instante de gloria.

Cada noche, en el umbral del olvido, las ganas son diluidas con la verdad, y cada día despierto, en el mismo sueño, buscando nuevas estrategias para viajar como un polizón en las caderas de la luna.

Ella, se mantiene, incluso en complacencia, como un fantasma que me agobia, y me despierta por las noches empapado de sudor y un beso surrealista.

– ¡Que maravilla! Un latido acuoso, burbujas en el vientre, nostalgias, y bienvenidas.

– Los genios no tienen hijos, sentenció la figura de mujer al fondo del espejo. – Musas si, como drogas, también, argumentó, para dar esperanza a esta locura. Zarparemos algún día para la crónica de nuevas aventuras.

Locura transitoria ha enmudecido este último año, tanto escritores como lectores han encontrado un mejor lugar para perder el tiempo. No tan felices son aquellos que se mantienen, sin embargo, saben que la vida da esos momentos de quietud. Cuanto mas tiempo el mar esté en calma, queda menos para que la tormenta se haga presente, entonces es cuando la tinta volverá a correr como un río de sangre.

Gracias a todos los que aun se atreven a visitarnos.
Gracias a Luna Roja que se mantiene conmigo en el barco, reparando el desgaste que provoca el estar anclado .

Gracias a mi cómplice de locuras, por permitir condimentar de historias la mesa, y la cama. Al chaparro por sus locuras, a mi princesa por sus éxitos, al monocromo que me sonríe en la pantalla, a todos esos pequeños bajitos que le dan sabor a la vida con sus sonrisas.

¡Salud!!! Que en el desierto, también hay vida. 6 años cumplidos.

 

Ordinaria rutina

Cansada del bullicio, de las voces de la ciudad
el llegar a casa es un oasis el silencio.

El tintineo de las llaves aterrizando en la barra
incia la rutina que provoca las ansias de hundirme en el sofá
dejar el bolso en la silla, quitarme las botas y acurrucarme entre almohadones
esperar que pase la penumbra de las soledades.

A lo lejos se oye la banda tocar, una y otra vez la misma canción
y los ladridos cada vez que pasa alguien por la cerca de, supongamos que se llama Lola.

Recostada, con los ojos cerrados
me repito lo mismo que casi todas las noches
“hoy me dormiré temprano”, pero nunca pasa
el himno nacional toca la puerta antes que Morfeo.

Por mi cabeza deambulan miles de cosas
debería haber un botón para apagar pensamientos
se que los planes se olvidan con la luz de la mañana.

He llegado a la conclusión de que necesito un gato,
un perro u otro ser vivo que sirva de basurero intelectual
me he descubierto más de una vez hablando al espejo
cualquiera que escuche me llevaría directo al loquero.

Y no es que sea raro platicar a solas
lo malo es pelear y hacerme “la ley del hielo”
y que mi otro yo reniegue por tan injusta ley
solo le falta exigir un abogado de oficio.

Si tuviera tiempo que perder…