Pequeño ángel

Una luz que da vida como el sol
que sostiene la luna
que vibra en cada respiración
una luz que da calor
que hierve la sangre
que mantiene la esperanza
de un mundo mejor.

Dame tu luz, pequeño ángel, hasta que el sol cuelgue sus alas. A.S.

Ahora eres tu quien teme!

Deja las cartas sobre la mesa
ven y juega con mi cabello una vez más
no temas perder, tal vez haya mucho que ganar
hay batallas en las que perder, significa la victoria..

Huérfana de fe

Una vez más estoy aquí
desafiándote
dudando te ti
de tu existencia y tu magnificencia.

y gritó una y otra vez que ya no creo en ti
te pido e imploro en medio de lágrimas
y sólo recibo a cambio tu silencio
y no es porque no quieras hablar conmigo
es por que
no existes…
te inventaron para que vivamos agachados
como borregos dormidos que marchan al compás

que me quemen viva en la hoguera
por decir lo que pienso
intenten callar a esta huérfana de fe
nada evitara que diga lo que siento!!

Un beso

Un beso bajo el cobijo de una sombra
irrumpió en los sueños en mi cabeza
atormentado por un pasado desarmado
abrí la boca un poco y entregué el corazón.

Las letras eran miel en las cartas de amor
en tu buzón como caricias al alma
alimenté el juego sometido a tus caprichos
por dos copas de dulce adicción.

Los celos hicieron paja entre los dos
fuimos consumidos sin dar tregua
volcados como dos niños en bicicleta
inertes ante el fuego de inocente pasión.

Perdí una muñeca entre las luces de neón.

Una silueta al fondo del callejón
de mirada trágica y boca de plata
moviendo los dedos con pena dijo adios
el aire embustero gritó algunos reproches
por aquellas noches de robarle al sol
la luz que reflejaba la luna en el sillón.
Perdí una muñeca esa noche entre las luces de neon…
abrumado por la despedida
le respondí con una mueca
en el intento de decir “lo siento”
arriesgar era jugar con fuego
no quise saberlo
la razón se contamina con el alcohol
un trago largo de veneno fue la mejor opción.
Dejamos atras el vacio en el bar
las confesiones en tu cadera
el deseo…